Los frenos no siempre avisan de la misma manera. Un ruido, una vibración, un pedal diferente o una mayor distancia de frenado merecen atención.

El desgaste depende del vehículo, la conducción y los recorridos. Por eso una inspección visual y funcional es más útil que esperar a un kilometraje fijo.

Si aparece un testigo o notas una pérdida clara de eficacia, evita seguir circulando innecesariamente y solicita asistencia profesional.

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